lunes, 28 de diciembre de 2015

Libro: 35 muertos
Autor: Sergio Álvarez
Año: 2011
País: Colombia
Género: novela


35 muertos es una obra de pequeñas narraciones durante 35 años, entre 1965 y 2000 de la historia de Colombia. En ella se cuentan las previas peripecias de los parientes del que será nuestro protagonista: un huérfano colombiano, del que no sabemos nunca su nombre, con una vida siempre rota. Vamos desde su nacimiento recorriendo diversos rincones de Colombia donde por igual acechan la alegría, el rebusque por la sobrevivencia y la violencia. Nidia, la madre del protagonista, muere prematuramente por complicaciones posteriores al parto que lo ha traído al mundo y el padre Fabio se suicida ante una garrafal quiebra de una ferretería. El protagonista acaba de criarse junto a la tía Cristinita en un barrio popular en Bogotá, donde engrosa una pandilla y ve como su tía funda con otros una comuna revolucionaria marxista en el barrio la Candelaria de Bogotá. Sus amigos de barrio lo entrenan en la criminalidad en la cual hace carrera como pandillero sin destacarse mucho. Así mismo, llega a ser un estudiante remiso de filosofía, soldado, a la vez que administrador y constructor de un burdel, paramilitar, testaferro de narcos del cartel del Valle del Cauca y finalmente distribuidor de droga de poca monta en España al inicio del año 2000. El relato de las peripecias previas que posibilitaron la vida, esto es, el nacimiento del protagonista, da cuenta de los conflictos sociales colombianos por la propiedad de tierras y extracción minera, revueltos con los enfrentamientos por ideologías de izquierda y de derecha y de los partidos liberales y conservadores y los emergentes y nunca consolidados del ala socialista durante el siglo pasado, que desembocaron en un recrudecimiento conocido como la época de La Violencia (1930- 1953).
Excelente forma de narrar la problemática vivida en Colombia en dicha época, con esa esencia latinoamericana de la escritura. Vale la pena pasearse por este texto lleno de historias, anécdotas e idiosincrasia. 

Fabián Requena

Sergio Álvarez


sábado, 12 de diciembre de 2015

Libro: Abril Rojo
Autor: Santiago Roncagliolo
Año: 2006
País: Perú
Género: Novela negra
Premio Alfaguara 2006


Durante las celebraciones de la Semana Santa de 2000 en Ayacucho, Perú, se perpetra una serie de asesinatos hiperviolentos. Un fiscal venido de Lima un año antes de los acontecimientos, Félix Chacaltana Saldívar, celoso de sus deberes, entabla las indagaciones y redacta los informes respectivos con un atildamiento rayano en el ridículo. Chacaltana sospecha que las muertes se deben a ejecuciones terroristas consumadas por un rebrote de las actividades en los Andes de Sendero Luminoso. Muy pronto sus deducciones lo llevan a encararse con los altos mandos locales de la milicia y a ser testigo de los amedrentadores vestigios de los senderistas. El estupor del protagonista aflora al verse inmiscuido –aunque involuntariamente– en las sucesivas ejecuciones. En su incursión al “rincón de los muertos” (Ayacucho), el fiscal experimentará una revelación relacionada con el hito fundamental de su propia historia, como si su presencia en los Andes se debiera a una búsqueda del origen de su manía, consistente en hablar con su madre muerta como si estuviera viva.
Excelente novela con ese toque mágico que te cautiva y te introduce en la trama.

Fabián Requena



Libro: El dragón rojo
Autor:  Thomas Harris
Año: 1981
País: Estados Unidos
Género: Novela negra (suspenso, terror)


Los personajes de la literatura tienen la implacable capacidad de quedarse guardados en la memoria colectiva, pues crean una suerte de aura que permanece con los lectores; cuando leemos una novela nos impregnamos del olor de su realidad ficticia (que en muchos casos es más real que nuestra realidad) y parecemos coexistir en su tórrido microcosmos donde cualquier cosa puede ocurrir. Y tal vez allí reside el inmenso valor del género literario más sublime de todos, la novela: en una novela, el buen lector, que se introduce y no crea distancia psicológica entre su existencia y el espectáculo que tiene en frente, puede asesinar a una vieja usurera y luego sucumbir ante la culpa; puede vender su alma al demonio y permanecer intacto con el paso de los años, mientras un retrato suyo sufre las transformaciones propias de la edad y de la corrupción del alma; puede despertar en una pequeña aldea de casas de barro donde siempre es lunes y siempre es marzo, esperar pacientemente la llegada de los gitanos y permanecer inmune a la peste del insomnio. Y Thomas Harris es uno de los escritores que en este género de novelas logra atraparte intoduciendote en la trama de la obra.

El Dragón rojo no se conforma con matar a sus víctimas. Las mutila horriblemente, destroza los espejos de las casas donde viven y practica extraños rituales con sus cuerpos sin vida. Ya ha exterminado a dos familias, muy pronto atacará de nuevo y la policía no tiene ninguna pista para encontrarlo. Un reto para Graham, el policía encargado del caso, que poco a poco irá descubriendo la personalidad del asesino hasta lograr su detención. Para ello, no vacilará en recurrir al doctor Hannibal Lecter, a quien él mismo encarceló.

Fabián Requena 

Cuento: La muerte viaja a caballo
Autor: Ednodio Quintero
Año: 1974
País: Venezuela




"Al atardecer, sentado en la silla de cuero de becerro, el abuelo creyó ver una extraña figura, oscura, frágil y alada volando en dirección al sol. Aquel presagio le hizo recordar su propia muerte. Se levantó con calma y entró en la sala. Y con gesto firme, en el que se adivinaba, sin embargo, cierta resignación, descolgó la escopeta.
A horcajadas en un caballo negro, por el estrecho camino paralelo al río, avanzaba la muerte en un frenético y casi ciego galopar. El abuelo, desde su mirador, reconoció la silueta del enemigo. Se atrincheró detrás de la ventana, aprontó el arma y clavó la mirada en el corazón de piedra del verdugo. Bestia y jinete cruzaron la línea imaginaria del patio. Y el abuelo, que había aguardado desde siempre ese momento, disparó. El caballo se paró en seco, y el jinete, con el pecho agujereado, abrió los brazos, se dobló sobre sí mismo y cayó a tierra mordiendo el polvo acumulado en los ladrillos.
La detonación interrumpió nuestras tareas cotidianas, resonó en el viento cubriendo de zozobra nuestros corazones. Salimos al patio y, como si hubiéramos establecido un acuerdo previo, en semicírculo rodeamos al caído. Mi tío se desprendió del grupo, se despojó del sombrero, e inclinado sobre el cuerpo aún caliente de aquel desconocido, lo volteó de cara al cielo. Entonces vimos, alumbrado por los reflejos ceniza del atardecer, el rostro sereno y sin vida del abuelo"

La manera como el escritor plantea estos cuentos cortos van llenos de magia y nos demuestran que el don de la palabra es un espectáculo cuando se sabe hilvanar sin desperdicio. Escritores como este nos hacen ver y sentir lo interesante y bonito de nuestro país. 
Un abrazo Ednodio, mil éxitos en todos tus quehaceres. 
Orgulloso de ser venezolano.

Fabián Requena 

Ednodio Quintero