sábado, 9 de noviembre de 2013

Película: Los Siete Samurai
Año: 1954
Director: Akira Kurosawa
Interpretación: Toshirô Mifune, Takashi Shimura, Yoshiro Inaba, Seiji Miyaguchi, Minoru Chiaki, Daisuke Kato, Ko Kumura, Kamatari Fujiwara, Keiko Tsushima
País: Japón
Género: drama - acción, batalla épica.
Obtuvo el León de plata en la Mostra de Venecia y dos nominaciones al Óscar 


La acción transcurre en el Japón del siglo XVI. Los habitantes de un poblado de campesinos, hartos de ser periódicamente asaltados por una horda de bandidos, deciden hacer algo al respecto. El miembro más anciano del pueblo sugiere contratar samuráis para que los defiendan. Tras varios intentos fallidos de encontrar samuráis dispuestos a luchar tan solo a cambio de comida, encuentran a uno llamado Kanbei, que decide ayudarles. Gracias a Kanbei, consiguen reunir a un grupo de siete, que defenderán el poblado más por su valentía y ética, que por los dos puñados diarios de arroz que se les ofrecía.
Una obra en blanco y negro con una calidad que solo el gran Kurosawa sabe darle a sus obras. Honor a ese cine japonés que tanta excelencia nos ha dado. 60 años después no tiene nada que envidiarle al cine actual.

Fabián Requena








domingo, 3 de noviembre de 2013

Libro: Cumbres Borrascosas
Autor: Emily Bronté
1846

Cumbres Borrascosas, se desarrolla en un espacio concreto, los personajes se mueven entre dos propiedades rurales: Cumbres borrascosas, y la Granja de los Tordos, la hacienda vecina. El mundo comienza y termina en esas tierras frías y solitarias en donde el paisaje tiene un rol protagónico y se convierte en un elemento determinante de la ficción. Cuando alguno de los personajes se aleja de sus límites, el narrador lo margina e ignora, pierde peso específico, al punto de evaporarse en el horizonte. Veamos algunos casos: Cuando Earnshaw viaja a Liverpool y regresa con Heathcliff, el narrador no menciona lo que hace en la ciudad, sólo incluye en su relato el regreso a Cumbres Borrascosas con un chico a cuestas quien va a indisponer a todos y será el causante del fin de la aparente armonía familiar. Pero no tenemos información de lo que motivó su adopción, bajo qué circunstancias lo conoció, etc. Estos hechos, sucedidos fuera de los límites geográficos que Brontë demarca, permanecen en la oscuridad. ¿No sería un hijo natural de Earnshaw, y por eso lo protege y quiere tanto, o más, que a sus hijos legítimos? No hay datos al respecto porque el hecho ocurriría -si es que hubo una relación extra matrimonial y nació un bastardo- fuera de Cumbres. El mismo esquema se repite con Hindley: ignoramos los detalles de su vida cuando se aleja, presuntamente para ir a estudiar, desesperado al no poder tolerar la convivencia con el chico adoptado. ¿Qué hizo en ese lapso de tiempo? Ni idea, Sólo sabremos que llega con su mujer: los estudios -si los hubo- la relación amorosa anterior al matrimonio, la familia de ella, etc. no son mencionados, pertenecen al mundo exterior, por lo tanto, se silencian. O no se registran. Esto contribuye a singularizar el espacio elegido como escenario y atribuirle una importancia crucial porque es allí, sólo allí, en donde pasan las cosas dignas de ser mencionadas. Esta selección crea una atmósfera claustrofóbica con una carga de tensión que enrarece el ambiente y crea suspense. Los tres años que Heathcliff pasa fuera de Cumbres están rodeados de misterio: no sabemos cómo hace para educarse, ni cómo sobrevive económicamente, ni a dónde se refugió. Un buen día aparece, y entonces sí, desde que se sumerge en Cumbres, podemos seguir sus pasos día a día, y notar cómo incrementan sus celos, sentir cuánta rabia anida en su corazón, y constatar con cuánta maldad pretende vengarse. Isabela, desdeñada y aterrada por Heathcliff, huye embarazada. Alejada de Cumbres, desaparece de la narración y se diluye, tanto su historia como la de su descendencia. Partir es una suerte de traición que se castiga con el silencio y el olvido. Cuando muere Isabela, su hermano Edgar va a buscar al hijo que tuvo en el “exilio”: Linton. Desde el instante en que el joven Linton pone los pies en la Granja de los Tordos, se convierte en un nuevo foco de interés para el narrador y será el personaje capaz de precipitar el final. La vida de Lockwood anterior a su presencia como arrendatario de la Granja de los Tordos, es otro misterio. Lo ignoramos todo sobre él. Y también ignoramos lo que hace cuando se va de la Granja unos meses, la figura sigue siendo la misma: fuera del espacio elegido, el mundo del personaje se detiene, no existe. Con este recurso, Emily Brontë consigue maximizar la fuerza de sus personajes, fuerza que resulta potenciada por el entorno, entorno que tiene una dosis de electricidad. Y para agravar la sensación de encierro, los jóvenes de Cumbres y la Granja, terminan casándose entre ellos, ya que no hay nadie más en el horizonte. Al final se produce una relación endogámica: Cati y Harenton son primos. La idea de círculo cerrado es una constante, recordemos la pasión de Catalina por Heathcliff. Ella se mimetiza con su enamorado como si se reconociera en el otro, como si éste fuera un hermano que comparte su misma esencia, su propia sangre. Parecen gemelos y la unión entre ellos es planteada por Catalina como irremediable, un hecho que viene determinado por el destino al cual no puede escapar.

Fabián Requena


Los Miserables
Victor Hugo
Novela (Clásico)
1862


Revisando mi biblioteca una noche de avidez por la lectura, encontré un texto lo bastante grueso, con una portada desgastada y unas hojas amarillentas que habían pasado por mis manos a mediado de los años 70, cuando la lectura comenzó a hacer una necesidad en mi vida. Para aquel entonces, esta labor no tenia tanta profundidad de análisis como ahora, por eso resurge la necesidad de volver a leerla. Hago la relectura de esta obra, la cual me lleva varias noches,  lleno de nostalgia pero con otra visión de madurez ante la vida. Los Miserables, un clásico de literatura europea. Una obra que deja una enseñanza moral, política, social muy necesaria para aplicarla en la vida actual. Es entonces, cuando analizo que todo hombre por más pequeño o grande que sea, lleva un poco de miseria dentro, la cual, en algún momento aflora ante la realidad social.
La obra muestra un excelente estudio de la sociedad en esa época; así como de las pasiones, caracteres y actos que en la misma tienen lugar. Además se nos muestra la pobreza en el siglo XIX y el valor del perdón, conjuntamente con que el rectificarse trae un bienestar y una paz al alma y el amor que se siente por el alrededor. Se menciona la batalla de Waterloo, la cual se desarrolló del 15 al 18 de junio de 1815, nos habla de la pobreza extrema que les tocó vivir a todos los que estaban en sus alrededores, y que el hecho de trabajar juntos unió pensamientos y permitió que afloraran nuevas y mejores ideas.
En éste encontramos los acontecimientos de su época como la Revolución francesa de 1789, el imperio napoleónico, la Restauración con Luis XVIII y Carlos X y la revolución de Julio que transfirió el poder a Luis Felipe de Orleans.
Se encuentra en una sociedad conservadora (muy arraigada a sus culturas y que no quiere admitir ningún cambio a su forma de vida), clasista y muy machista. (Los hombres son rudos y machistas y las mujeres delicadas, esforzadas y seguían órdenes de los hombres). Esto originó pobreza a gran parte de la población (económicamente) y descontento con la burguesía (políticamente). Por lo que se puede observar, la parte realmente importante de la obra, es la gente, el pueblo, que tienen sus bajos momentos, pero también sus momentos de gloria. 
Sugiero a todo aquel buen lector, leer o releer, los clásicos de la literatura europea.

Fabián Requena

"El humano sometido a la necesidad extrema es conducido hasta el límite de sus recursos, y al infortunio para todos los que transitan por este camino.
Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen...
Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso, además, llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados, fusionados en un único mundo fatídico.
Ellos son "Los Miserables", los parias, los desamparados. "
                                     Victor Hugo, Los Miserables


domingo, 13 de octubre de 2013

Película: Mi nombre es KHAN
Año: 2010
Director: Karan Johar
Interpretación: Shahrukh Khan, Kajol, Christopher B. Duncan, Katie A. Keane, Benny Nieves,Parvin Dabas, Arjun Mathur, Mackenzie Firgens, Natasha Marc, Kenton Duty, Tanay Chheda, Zarina Wahab, Sheetal Menon, Jimmy Shergill, Kevin Oestenstad
País: India 
Género: Romance Drama

Rizu Khan es un niño musulmán, que vive en la India con su madre y su hermano menor Zakir. Padece una especie de trastorno que le hace parecer retrasado y ser el foco de las burlas de sus compañeros de colegio. Su madre le protege, cuida y educa, para que de adulto, cuando ella no esté, pueda valerse por sí mismo. El niño crece y, al quedarse solo, se marcha de su país para vivir con su hermano en América, donde éste ha prosperado social y económicamente. Su cuñada, psicóloga, le diagnostica síndrome de Asperger, y ambos le instalan en su casa y en su vida, aceptándole con cariño y proporcionándole un empleo en su empresa de cosméticos. Como agente comercial conoce a Mandira, una hermosa joven, divorciada y con un hijo, que regenta un salón de belleza en la ciudad. Cautivado por sus encantos, consigue, con obstinación, casarse con ella, ante el rechazo de su hermano que no acepta la boda con una mujer hindú. Se instalan en un barrio rico de la ciudad, plenamente aceptados por la comunidad, donde abren un nuevo negocio y consiguen ser una familia feliz. Los atentados del 11 S en Nueva York cambian sus vidas para siempre. A partir de ese momento, empiezan a ser rechazados por sus vecinos y clientes primero, y después, por sus amigos. Una ola de xenofobia contra los musulmanes se desarrolla en todo el país, y uno de los que lo sufre, con fatídicas consecuencias, es su hijo. Ése será el detonante del rechazo de Mandira, que culpará a su marido de la tragedia. A partir de ese momento, Rizvan recorre todo el país con la intención de confesar su inocencia al presidente de la nación. Detenido en el aeropuerto por conducta sospechosa, a causa de su enfermedad, y, posteriormente, liberado, continúa su viaje escribiendo en un diario lo que siente, ayudando en el camino a cuantos puede, y no cejando en su empeño, a pesar de los obstáculos que encuentra, de encontrarse con el presidente Obama y transmitirle, finalmente, su mensaje: “Mi nombre es Khan y no soy terrorista”. 
El síndrome de Asperger, denominado así en honor al psiquiatra y pediatra austríaco Hans Asperger, es un trastorno (autista) del desarrollo, que dificulta la relación social y emocional del individuo con otras personas debido a su falta de empatía, pero no afecta a su capacidad cognitiva. Muchos de los síntomas que padecen los afectados se ven reflejados en el protagonista: 
- In
terpreta literalmente el sentido figurado de algunas expresiones. Cuando de niño le dicen que debe “matar el tiempo”, no entiende nada, y es su madre quien intenta explicárselo; o cuando Mandira dice “¡Me voy a suicidar!” como una forma de hablar, cree que se va a matar de verdad. Luego, ella utiliza esta frase como recurso para conseguir lo que quiere de él. El periplo para hablar con el presidente es también fruto de una interpretación literal de las palabras de su mujer cuando le echa de su lado.
– Tiene una sensibilidad exagerada al tacto. No le gusta que le toquen, nunca da la mano a las personas para saludarlas, no le agrada que Mandira le abrace tanto.
– Manifiesta torpeza al caminar y en la forma de moverse, dándole un aspecto de retrasado.
– Es muy sensible a los ruidos fuertes y a ciertos colores. El pitido del tranvía le desorienta y le paraliza, estando a punto de atropellarlo, y no soporta el amarillo.
– Es metódico en sus acciones, repetitivo en sus movimientos y en su forma de hablar, sobre todo en momentos de desorientación y excitación.– Se conduce con testarudez e insistencia cuando quiere algo, por ejemplo, cuando le pide a Mandira que se case con él de forma reiterativa, hasta que lo consigue.
– Tiene memoria fotográfica, y es prodigioso recordando datos. Resuelve visualmente una sopa de letras gigante, conoce la historia de San Francisco, le explica científicamente porqué son buenos los cosméticos que vende…
– No reacciona emocionalmente ante las emociones de los demás. No puede llorar cuando su madre sufre, ni ante la muerte de su hijo, ni cuando su mujer le echa de su vida.
– No sabe ser hipócrita, se expresa siempre con sinceridad y objetividad, como en la reunión con los vecinos cuando le preguntan si le gusta la cena, no tiene reparos en exponer lo malo que está el pollo que le han servido.
– Se expresa mejor escribiendo que hablando, su Diario se convertirá en la voz de sus sentimientos, de lo que no puede decir.

Fabián Requena










































sábado, 5 de octubre de 2013

Película: Perfect Sense
Año: 2011
Director: David Mackenzie
Interpretación: Ewan McGregor, Eva Green, Connie Nielsen, Ewen Bremner, Stephen Dillane, Denis Lawson
País: Reino Unido 
Género: Drama. Romance. Ciencia ficción | Drama romántico.Enfermedad. Discapacidad. Pandemias

“Perfect Sense” nos narra una extraña epidemia que provoca que la humanidad, en total sincronía, vaya perdiendo, una a una, sus capacidades sensoriales. La vista, el gusto, el oído… todo va desapareciendo, poniendo a prueba la capacidad de adaptación de cada hombre y mujer, en un mundo que cambia al ritmo mismo de la epidemia. En tal torbellino los dos personajes protagonistas entran en contacto. Él, Michael (un chef) y ella, Susan (Eva Green), una científica que investiga el virus en cuestión , están condenados a enamorarse en una época en la que todo es pérdida…
La cuidadosa elección de los prismas desde los que se narra la historia, por un lado la analítica y fría ciencia y por otro la ductilidad del restaurante donde Michael trabaja, que trata de adaptarse a un nuevo mundo cada vez que sus clientes pierden un sentido, tejen un hilo argumental aderezado con una historia de amor imposible en un mundo imposible donde lo factible no está fuera de lugar cuando la voluntad está más allá de lo físico y empírico.
El elenco protagonista, tanto McGregor como Green, así como la galería de secundarios (destacando a Stephen Dillane y Connie Nielsen, entre otros) están más que correctos y saben transmitir, al servicio del guión, el drama que viven en esta espiral de pérdida y llegar hasta la audiencia empatizando con su desgracia.
La película puede sentirse austera, puede sentirse sombría, pero los recursos elegidos para transmitir el camino a la nada son, además de sutiles, altamente efectivos, originales y atractivos, hipnóticos incluso convirtiendo ese apocalipsis no sólo en una experiencia sensorial para sus protagonistas, sino para todos aquellos que visitan su historia en las salas de cine.
El olfato. Dicen que de todos los sentidos es el que mejor nos conecta con la memoria y el pasado. Yo creo que nos conecta más con el futuro. Cuando decimos que fulano tiene olfato para los negocios, no quiere decir que recuerda los que ha hecho, sino que logra olerse los que andarán bien o para tomar de las dos acepciones: que sabe aplicar las experiencias pasadas al porvenir.
El problema con el olfato es que suele ser muy individualista, pues llevar a cuestas nuestra propia fuente de referencias nos hace jueces muy egoístas. Nótese la actitud agresiva ante las flatulencias ajenas y esa generosa comprensión ante las propias, que va desde la serena indiferencia hasta el orgulloso espanto.
Una persona de buen olfato sabe leer lo que se esconde, las verdaderas causas y efectos que concurren al realizar algo, pero siendo tan profundo el origen de sus juicios no le resulta fácil compartirlos.
Este potencial explica esa primera crisis solitaria de melancolía y de nostalgia. Los ciudadanos de Glasgow lloran porque ya no logran relacionar su pasado con su futuro, pero no saben como expresar esta pérdida punzante y creciente.
El gusto. Es el más social de los sentidos y, quizás, el origen de toda cultura y conocimiento. Para el hombre primitivo era fundamental descubrir qué podía comer y qué no. Por eso “saber” y “sabor” tienen la misma raíz etimológica. El gusto ocupa en la memoria un lugar especial: desconfía de la validez de lo ausente, sabe que no hay sustituto para lo antes saboreado y aguarda paciente por la reaparición del hecho real, del verdadero sabor. Por eso es que en las primeras exploraciones amorosas este músculo tan reticente se encarga de dar el visto bueno, de revisar la compatibilidad térmica y química mediante un beso.
Otra característica importante del gusto es su curiosa participación en lo visual, al punto que decimos de quien sabe elegir lo apropiado que tiene “buen gusto”, como si la lengua, aún desde lejos, pudiera opinar sin llegar a lamer. Podemos suponer entonces que el gusto es quien elige, y elegir es el verbo fundamental de la elegancia.
Esto explica que la pérdida del gusto esté unida a la pérdida de la capacidad de discernir, y se desate esa hambre incontrolable y desordenada que no hay manera de saciar. Entre nosotros, elegir ha dejado de ser una manera de alimentarse.
El oído. Es ambiguo y difuso, pues suele lidiar con hechos esféricos. Cuando escuchamos música, el hecho auditivo por excelencia, la melodía parece provenir de todas partes; incluso, a veces, de nuestro interior.
Para Goethe la arquitectura era música congelada, ahora nos ha dado por descongelarla, como en ese capítulo del Cuarto Libro de Gargantúa y Pantagruel, cuando navegando entre glaciares se escuchan gritos y exclamaciones de una batalla librada un año antes, que ahora comienzan a sonar gracias al deshielo. Tomad, tomad, dijo Pantagruel, vedlas aquí que no están todavía descongeladas. Entonces nos lanzó a la cubierta puñados de palabras heladas, y parecían cuentas perladas de distintos colores que al calentarlas con nuestras manos se fundían como nieve, y las oíamos realmente.
Epicteto, el estoico, dijo que “Dios le dio al hombre dos orejas y una boca, para que oiga el doble de lo que habla”. La ira comienza a nacer cuando se exacerba el afán de hablar el doble de lo que se escucha y somos incapaces de dialogar los unos con los otros.
La vista. Es el sentido más promiscuo y engañoso. Suele ser la última ventana del cuerpo en cerrarse y, aún en sueños, puede predominar entreabierta. Esta misma condición incesante hace a este sentido perezoso, indolente y fácil de complacer. Pero también puede ser el más trágico. Buñuel decía que los ciegos y los sordos se odiaban, pues vivían compitiendo a ver quién era más hábil y más desgraciado. Creo que los ciegos llevan la ventaja en ambos reglones. Un Borges o un Homero sordos no tendrían la misma prestancia, superior aislamiento y distante santidad.
La vista es tan delicada y exigente que se han inventado serísimos términos para definir sus fallas: presbicia, astigmatismo, miopía, y hasta “cataratas”, un término fuera de proporción con el mínimo territorio de una pupila. En cambio desconozco los nombres científicos de una sordera a medias.
Lo que no logro entender –sólo lo intuyo y lo siento– es por qué la ceguera viene precedida de esa epidemia de amorosa comprensión. Recuerdo ahora una frase sobre nuestra situación política: “Esto no tiene solución sino desenlace”, y me lleno de temor ante la posibilidad, cada vez menos absurda, de llegar juntos a una fraternal y definitiva ceguera.
El tacto. Es tan amplio y superficial que suele pasar desapercibido. El chef y la doctora de Glasgow no llegan a perder este sentido, y probablemente logren ser felices en un reino oscuro y silente. No en balde hemos visto tantas veces en la vida y en las películas, que los amantes cierren los ojos como una manera de disfrutar más. De hecho tuve una novia desconcertante empeñada en chequear que yo no los abriera mientras la besaba.
En un listado de cuatro tipos de percepción táctil, encuentro dos modalidades que me sorprenden. Me esperaba la “termocepción”, percepción del calor o de su ausencia, y la “nocicepción”, percepción del dolor, pero no la “propiocepción”, percepción de nuestro propio cuerpo (he tenido esta grata sensación sólo las pocas veces que hago algo de ejercicio y una serie de suaves cosquilleos acompañan el recorrido de la sangre por mis brazos y piernas), ni la “equilibriocepción”, o sensación de equilibrio. Esta utilísima percepción se relaciona con el oído interno y nos permite advertir los tres ejes del espacio: arriba o abajo, izquierda o derecha, adelante o hacia atrás.
Supongo que tanto la conciencia de nuestro propio cuerpo como la de su ubicación en el espacio y el tiempo tendrán bastante relevancia en el análisis de la fuerte pérdida de sentidos que ha cundido en nuestro país a través de un enjambre de epidemias.
Al final de la película podemos darnos cuenta que detrás del sentido del tacto se enmascaran todos los demás sentidos, que afloran cuando una boca amada besa a otra boca cerrando los ojos. 

Fabián Requena






sábado, 31 de agosto de 2013

Película: El diario de Noah
Año: 2004
Director: Nick Cassavetes.
Interpretación: Ryan Gosling (Noa Calhoun), Rachel McAdams (Allie Hamilton), James Garner (Duke), Gena Rowlands (Allie Calhoun), James Marsden (Lon), Kevin Connolly (Fin), David Thornton (John Hamilton), Jamie Anne Brown (Martha Shaw), Heather Wahlquist (Sara Tuffington), Sam Shepard (Frank Calhoun), Joan Allen (Anne Hamilton).
País: Estados Unidos
Género: Drama Romance

En una residencia de ancianos, un hombre lee a una mujer una historia de amor escrita en su viejo cuaderno de notas. Es la historia de Noah Calhoun y Allie Nelson, dos jóvenes adolescentes de Carolina del Norte que, a pesar de vivir en dos ambientes sociales muy diferentes, se enamoraron profundamente y pasaron juntos un verano inolvidable, antes de ser separados, primero por sus padres, y más tarde por la guerra. Cuando Allie Hamilton es todaví¬a una adolescente va a pasar el verano con su familia a la ciudad costera de Seabrook, en Carolina del Norte. Estamos en los años 40. Allí¬ Allie conocerí a Noa Calhoun, un chico local del que se enamora apasionadamente. En este verano que marcará sus vidas, los dos juran amarse para siempre, y creen que están destinados a vivir siempre juntos aunque ella sea de una familia adinerada y él un pobre trabajador de fábrica. Pero ciertas circunstancias, como el estallido de la Segunda Guerra Mundial, separan a Allie y Noa, aunque ambos mantienen vivos en sus corazones el recuerdo del otro. Años después, Noa regresa de la guerra y Allie, aunque también se encuentra en Seabrook, está comprometida con Lon, un rico soldado al que conoció mientras hací¬a trabajos voluntarios en un hospital militar. Allie ha salido irrevocablemente de la vida de Noa pero no de su corazón.
Décadas después, un hombre (James Garner) lee una vieja y descolorida libreta a una mujer (Gena Rowlands) a la que visita regularmente en la residencia de ancianos. Aunque sus recuerdos se han desvanecido, le fascina la emotiva historia de Allie y Noah y durante unos momentos es capaz de revivir la época apasionada y turbulenta en la que juraron pasar el resto de su vida juntos.
Una obra que maneja el verdadero concepto del amor. 

Fabián Requena






















sábado, 3 de agosto de 2013

Libro: Cómo llegó la Noche. Huber Matos
Autobiografía, memorias.
2002


El triunfo de la Revolución cubana culminó en 1959 con la entrada en La Habana de la guerrilla victoriosa. Tres comandantes encabezaban la marcha: Fidel Castro, flanqueado por Camilo Cienfuegos y Huber Matos. Nueve meses más tarde, este último caía en desgracia y, tras un juicio sumario, era condenado a veinte años de cárcel, que cumplió íntegramente. Cómo llegó la noche, de un «indiscutible valor testimonial» ha obtenido el XIV Premio Comillas de biografía, autobiografía y memorias. fue un testigo privilegiado de uno de los acontecimientos más controvertidos y mitificados del siglo xx, cuya voz disidente quedó injustamente silenciada. Muerto Cienfuegos en un accidente de aviación nunca esclarecido, de la célebre fotografía triunfal sólo Castro queda en la isla, en el poder desde hace más de cincuenta años. 
Es triste que para aquellas personas que de una u otra forma estuvimos enamorados de esa revolución cubana (cantos de sirena), hoy vemos como un pensamiento hegemoníco, con una sola vertiente política basada en un mal llamado marxismo, ha logrado someter a los cubanos por mas de 50 años en esa miseria ideológica sin brindar ninguna otra oportunidad a sus habitantes. Todo aquel que esta en desacuerdo es llamado disidente o si se escapa de forma "ilegal" a otro país es llamado gusano, mientras que los años pasan y los gobiernos pasan de hermano a hermano, de la forma mas nepotica, sin elecciones populares y hablan de derechos humanos, de libertades, de democracia. Que burla. 
Sugiero leer este libro con mucho tino, y sea usted el juez de ese gobierno "tan democrático", que mantiene a Cuba como la isla fascinante del Caribe.
Excelente texto.

Fabián Requena