sábado, 28 de diciembre de 2013

Poeta: Rafael Cadenas

Que orgullo ser Venezolano !

Rafael Cadenas es uno de los más lúcidos poetas y ensayistas venezolanos. Nace en Barquisimeto un día de abril de 1930. Desde muy joven se inclinó por la literatura y acogió tempranamente el riesgo político. Por su militancia comunista se exilió en Trinidad y sólo regresó a Caracas en 1957.
Trabajó como profesor de literatura inglesa y española. Ha viajado además por diferentes países de América y Europa y ha traducido a Lawrence, Nijinski, Whitman, Cavafy y otros.
De sus libros de poesía y ensayo, merecen destacarse "Los cuadernos del destierro" en 1960, "Falsas maniobras" en 1966,"Memorial" en 1977, "Intemperie" en 1977, "Anotaciones" en 1983, "Amante" en 1983, "Dichos" en 1992, "Gestiones" en 1992 y "Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística" en 1995.
Recibió la beca Guggenheim en 1986 y el doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela.
Su obra ha sido galardonada con premios importantes entre los que se cuentan el Premio Nacional de Ensayo en 1984, el Premio Nacional de Literatura en 1985, y el Premio San Juan de la Cruz en 1991.
Dueño de un lenguaje mágico y depurado, su obra lo sitúa como uno de los grandes exponentes de la poesía modernista hispanoamericana.

FRACASO

Cuanto he tomado por victoria es sólo humo.
Fracaso, lenguaje del fondo, pista de otro espacio más exigente, difícil de entre leer es tu letra.
Cuando ponías tu marca en mi frente, jamás pensé en el mensaje que traías,
más precioso que todos los triunfos.
Tu llameante rostro me ha perseguido y yo no supe que era para salvarme.
Por mi bien me has relegado a los rincones, me negaste fáciles éxitos, me has quitado salidas.
Era a mí a quien querías defender no otorgándome brillo.
De puro amor por mí has manejado el vacío que tantas noches me ha hecho hablar afiebrado a una ausente.
Por protegerme cediste el paso a otros, has hecho que una mujer prefiera a alguien más resuelto,
me desplazaste de oficios suicidas.
Tú siempre has venido al quite.
Sí, tu cuerpo, escupido, odioso, me ha recibido en mi más pura forma para entregarme
a la nitidez del desierto.
Por locura te maldije, te he maltratado, blasfemé contra ti.
Tú no existes.
Has sido inventado por la delirante soberbia.
¡Cuánto te debo!
Me levantaste a un nuevo rango limpiándome con una esponja áspera, lanzándome a mi verdadero campo de
batalla, cediéndome las armas que el triunfo abandona.
Me has conducido de la mano a la única agua que me refleja.
Por ti yo no conozco la angustia de representar un papel, mantenerme a la fuerza en un escalón,
trepar con esfuerzos propios, reñir por jerarquías, inflarme hasta reventar.
Me has hecho humilde, silencioso y rebelde.
Yo no te canto por lo que eres, sino por lo que no me has dejado ser. Por no darme otra vida.
Por haberme ceñido.
Me has brindado sólo desnudez.
Cierto que me enseñaste con dureza ¡y tú mismo traías el cauterio!, pero también
me diste la alegría de no temerte.
Gracias por quitarme espesor a cambio de una letra gruesa.
Gracias a ti que me has privado de hinchazones.
Gracias por la riqueza a que me has obligado.
Gracias por construir con barro mi morada.
Gracias por apartarme.
Gracias.


DERROTA

Yo que no he tenido nunca un oficio
que ante todo competidor me he sentido débil
que perdí los mejores títulos para la vida
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
que mi padre era eterno
que he sido humillado por profesores de literatura
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
que he perdido un centro que nunca tuve
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
que no encontraré nunca quién me soporte
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
que he recibido favores sin dar nada en cambio
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
que me dejo llevar por los otros
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
que todo el día tapo mi rebelión
que no me he ido a las guerrillas
que no he hecho nada por mi pueblo
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
que no puedo salir de mi prisión
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
que me niego a reconocer los hechos
que siempre babeo sobre mi historia
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
que llego tarde a todo
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.


Los invito a degustar el poema El fracaso leído por el propio autor, Rafael Cadenas. Honor a tan insigne escritor, que Dios te de muchos años más de vida para seguir disfrutando de tus poesías que son tan nuestras. 


Fabián Requena


jueves, 26 de diciembre de 2013

Película: El Niño de la Pijama de Rayas
Año: 2008
Director: Mark Herman
Interpretación: Vera Farmiga, David Thewlis, Rupert Friend, Asa Butterfield, Jack Scanlon
País: Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos
Género: Drama

Basada en la novela homónima del autor irlandés John Boyne Berlín, 1942 , Bruno (Asa Butterfield) tiene nueve años y desconoce totalmente el significado de la Solución Final y del Holocausto. No es consciente de las pavorosas crueldades que su país está infligiendo a los pueblos de Europa. Todo lo que sabe es que su padre (David Thewlis) ha ascendido en su trabajo y que ha pasado de vivir en una confortable casa de Berlín a una zona aislada en la que no hay mucho que hacer y sobre todo nadie con quien jugar. Pero todo cambia cuando conoce a Shmuel (Jack Scanlon), un chico que vive una extraña existencia paralela al otro lado de la alambrada y que, como todos los que habitan allí, viste un uniforme similar a un pijama de rayas. La amistad de Bruno con Shmuel marcará el fin de su inocencia infantil. Sus encuentros secretos desembocan en una amistad cuyas consecuencias serán asombrosas y devastadoras.
Ver esta obra es evidenciar la manera como se puede influir en los seres humanos (niños) intentando cambiar la forma de pensar. No hay niños malos ni buenos, hay solo niños, inocentes, que la vida o que la historia los transforme en buenos o malos depende mucho de su entorno. La inocencia es la bandera más pura de los niños, por lo tanto, es de notar la manera como estos dos niños le dan vida propia a esta obra. Ser niño es carecer de esas bajas pasiones de los adultos, odio, rencor, orgullo, clases sociales, color, credo, religión; por eso no me canso de decir vivan los niños y esa manera tan espontanea de vivir la vida.
Excelente obra. 

Fabián Requena

sábado, 14 de diciembre de 2013

El Inmortal
Jorge Luis Borges
1949
Cuento



Es en el relato “El inmortal” donde Borges expone de manera más directa su visión sobre la inmortalidad. En esta historia se nos detalla la existencia de un manuscrito que la princesa de Lucinge encontró en el sexto volumen de la Ilíada de Pope que previamente había recibido de manos del anticuario Joseph Cartaphilus . Este manuscrito narra las peripecias de Marco Flaminio Rufo, un tribuno de las legiones romanas que, tras un encuentro con un viajero que le informaría de la existencia de un arroyo capaz de conceder la inmortalidad a los hombres, comienza una búsqueda en pos de la ciudad de los inmortales y del río que otorga ese don a los seres humanos. Rufo encuentra el cauce que garantiza la perdurabilidad eterna “custodiado” por trogloditas y, tras beber de él, se encamina al encuentro de la ciudadela; un lugar de pesadilla en la que las edificaciones no corresponden a la lógica humana. En su regreso de la metrópoli al asentamiento donde moran los trogloditas, Marco Flaminio entablará una cierta relación con uno de ellos, quien más adelante resultará ser Homero, el escritor de la Ilíada, transformado también en inmortal. Tras pasar algún tiempo entre los “salvajes”, el tribuno romano y algún otro miembro del clan deciden que la existencia de un río que garantice la vida eterna inequívocamente indica la existencia de otro que la borre y parten sin demora en su busca. Durante siglos Rufo tratará de hallar el torrente en vano. En su búsqueda Marco Flaminio perderá su propia individualidad transformándose, de algún modo, en todos los hombres. Finalmente, en las afueras de una ciudad de Eritrea, nuestro protagonista dará con el caudal que le restaurará a su condición de mortal. Antes de morir, el romano escribirá un manuscrito donde detallará los hechos de su vida. Un año después lo repasará para advertir que, en apariencia, la narración que él mismo compuso corresponde en realidad a los actos realizados por dos hombres, él mismo y Homero. Una vez acabada la revisión, el ahora mortal -a quien intuimos también como Cartaphilus, el anticuario- se prepara para morir.
Quizá pueda acusarse al literato argentino de ser demasiado exquisito en el uso del lenguaje o de abusar de continuas referencias filosóficas, pero la noción de eternidad reservada únicamente para aquellos que adquieran un cierto estatus en la literatura universal, no es en absoluto lo que Borges defiende:
Esa inmortalidad [cósmica] se logra en las obras, en la memoria que uno deja en los otros. Esa memoria puede ser nimia, puede ser una frase cualquiera. Por ejemplo: “Fulano de tal, más vale perderlo que encontrarlo”. Y no sé quién inventó esa frase, pero cada vez que la repito yo soy ese hombre ¿Qué importa que ese modesto compadrito haya muerto, si vive en mí y en cada uno que repita esa frase? 
La inmortalidad cósmica a la que se refiere el porteño ha de ser alcanzable por todos y cada uno de nosotros; desde el autor de innumerables obras imperecederas William Shakespeare, hasta el anónimo y modesto compadrito de los barrios de Palermo.


Fabián Requena

El Aleph
Jorge Luis Borges
1949
Cuento


Jorge Luis Borges, es sin duda uno de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana. Escritor de cuentos, poemas y ensayos, es un referente obligado en cuanto a estudios literarios y críticas contemporáneas. La fantasía, mezclada con cábala, mitología y referencias de diversas obras del canon universal hacen de la obra de Borges un material de constante análisis por parte de los estudiosos de la literatura. El Aleph debe ser una de sus obras más analizadas y estudiadas,a la que se le han buscado infinitos significados e interpretaciones. Este cuento se encuentra dentro del libro de relatos que lleva el mismo nombre, y es el último antecedido por dieciséis narraciones previas. Borges juega, en El Aleph, siendo él mismo el narrador de esta historia, la que comienza con la muerte de su querida Beatriz Viterbo, y la posterior visita a su casa, todos los años para honrar su memoria. Es en estas visitas donde comienza a relacionarse con Carlos Argentino Daneri, primo de Beatriz quien escribe un poema casi eterno sobre la totalidad del planeta. Borges actúa casi como crítico de este poema, hasta que Carlos Argentino le hace una singular revelación: en el sótano de su casa, hace muchos años, cuando era un niño, encontró un Aleph, que es lo que le permite escribir sobre la totalidad del planeta.
El Aleph es “uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos”. Borges no se aguanta la curiosidad y llega a la casa de Carlos Argentino, para ver con sus propios ojos el Aleph. Para esto, debe bajar por un estrecho sótano hasta encontrarse con este punto de luz que muestra a sus ojos toda la existencia, todas las imágenes que Borges puede imaginar y más. Son muchas las interpretaciones sobre este relato, algunas dicen que el sótano de Carlos Argentino, donde se encuentra el Aleph es una alegoría al Infierno de Dante en La Divina Comedia, mientras que otros la relacionan con el mito de la caverna de Platón, que aparece en el libro VII de La República. Otro punto que ha sido digno de análisis en El Aleph es la narración del relato, que se realiza en primera persona, es Borges quien narra, pero parece ser un Borges inventado por el autor, una especie de puesta en abismo para confundir al lector. Lo más seguro es que El Aleph siga siendo estudiado y analizado por mucho tiempo más, así como Jorge Luis Borges seguirá siendo un autor fundamental de la literatura universal.
Una manera más burda en la cual especulo como lector para entender el Aleph, es preguntarse que había detrás de ese pseudo coñac que tomó Borges poco antes de bajar esa incomoda escalera al sótano, y en esa oscuridad ubicar el escalón preciso donde estaba el Aleph, ese punto tan pequeño donde convergen todas las cosas del universo. Leer a Borges no es fácil, por su manera de adjetivisar en su escritura, lo que le da un matiz profundo e interesante a todas sus obras. Tantas veces nominado al premio nobel de literatura y fallece sin obtenerlo. Muchos factores se conjugaron para no hacerlo merecedor de este premio, entre ellos el factor político que fue determinante. En mi opinión, un premio nobel inmortaliza al escritor, pero pregunto, que seria del premio Nobel si se hubiese ganado un Borges ? Honor a tan ilustre e interesante escritor.

Fabián Requena



sábado, 7 de diciembre de 2013

Película: Invictus
Director: Clint Eastwood
Año: 2009
Interpretacion: Freeman Morgan, Matt Damon.
País: Estados Unidos y Sudáfrica
Género: Drama

La historia de un país bien puede escribirse por sus más o menos adecuadas y eficaces políticas económicas, sociales y culturales, pero si por encima de todo ha existido una política humana y emocional promotora de conciencias y sensibilidades, ese país marca la diferencia por ser capaz de vencer obstáculos, actitudes negativas, creencias erróneas y antivalores desde dentro de cada ser, desde la conciencia de cada ciudadano, tal y como lo hizo el Nóbel de la Paz, Nelson Mandela, evitando que en Sudáfrica se instalaran las bases para una guerra civil de fondo racial. La película Invictus es un claro ejemplo de la capacidad de regeneración y reconstrucción que tienen valores tan universales como el perdón, la reconciliación y la inspiración. Está basada en hechos reales y no hace sino reflejar cómo un líder que estuvo injustamente encarcelado durante 27 años sale en libertad mucho más integro, generoso, henchido de perdón y orientado hacia un encuentro pacífico entre la minoría poderosa que lo encarceló y la mayoría negra que lo vota como presidente de Sudáfrica. Este relato cinematográfico puede ser capaz de erizar nuestros sentimientos, promover nuestra inteligencia emocional y hacernos sensibles a la extraordinaria fuerza de la reconciliación basada en el perdón, la tolerancia, el compromiso y la esperanza. La relación entre los alumnos de secundaria en el espacio escolar y sociocultural es muy intensa, pues se relacionan, interactúan y aprenden recíprocamente unos de otros al tiempo que cada cual se descubre a sí mismo, se forma como persona y se desarrolla con su incipiente y particular proyecto vital. En esta situación se necesita aprender a convivir desarrollando una sólida competencia emocional, plena de valores y actitudes capaces de construir vivencias positivas para todos.
Más que una película es de valorar el significado de la palabra perdón, tolerancia, integración, rodearse de lo mejor, tocar esa fibra humana, estar siempre con el necesitado sin ser politiquero de oficio, esto solamente sucede con aquellos hombres que por naturaleza son lideres no ostentando el poder sin diferencias sociales pero con un gran amor por su pueblo y por el mundo en general. La única manera de sacar a un pueblo adelante es con amor convertido en realidad y entender que el perdón es un acto glorioso que nos puede generar muchas satisfacciones en la vida. Mandela, a dos días de tu desaparición física, tu legado seguirá por siempre como guía ante cualquier gobernante del mundo que disponga del poder y que desea realmente sacar a su nación adelante. Paz a tus restos. Serás siempre ejemplo a seguir.

Fabián Requena


1918 - 2013 







sábado, 9 de noviembre de 2013

Película: Los Siete Samurai
Año: 1954
Director: Akira Kurosawa
Interpretación: Toshirô Mifune, Takashi Shimura, Yoshiro Inaba, Seiji Miyaguchi, Minoru Chiaki, Daisuke Kato, Ko Kumura, Kamatari Fujiwara, Keiko Tsushima
País: Japón
Género: drama - acción, batalla épica.
Obtuvo el León de plata en la Mostra de Venecia y dos nominaciones al Óscar 


La acción transcurre en el Japón del siglo XVI. Los habitantes de un poblado de campesinos, hartos de ser periódicamente asaltados por una horda de bandidos, deciden hacer algo al respecto. El miembro más anciano del pueblo sugiere contratar samuráis para que los defiendan. Tras varios intentos fallidos de encontrar samuráis dispuestos a luchar tan solo a cambio de comida, encuentran a uno llamado Kanbei, que decide ayudarles. Gracias a Kanbei, consiguen reunir a un grupo de siete, que defenderán el poblado más por su valentía y ética, que por los dos puñados diarios de arroz que se les ofrecía.
Una obra en blanco y negro con una calidad que solo el gran Kurosawa sabe darle a sus obras. Honor a ese cine japonés que tanta excelencia nos ha dado. 60 años después no tiene nada que envidiarle al cine actual.

Fabián Requena








domingo, 3 de noviembre de 2013

Libro: Cumbres Borrascosas
Autor: Emily Bronté
1846

Cumbres Borrascosas, se desarrolla en un espacio concreto, los personajes se mueven entre dos propiedades rurales: Cumbres borrascosas, y la Granja de los Tordos, la hacienda vecina. El mundo comienza y termina en esas tierras frías y solitarias en donde el paisaje tiene un rol protagónico y se convierte en un elemento determinante de la ficción. Cuando alguno de los personajes se aleja de sus límites, el narrador lo margina e ignora, pierde peso específico, al punto de evaporarse en el horizonte. Veamos algunos casos: Cuando Earnshaw viaja a Liverpool y regresa con Heathcliff, el narrador no menciona lo que hace en la ciudad, sólo incluye en su relato el regreso a Cumbres Borrascosas con un chico a cuestas quien va a indisponer a todos y será el causante del fin de la aparente armonía familiar. Pero no tenemos información de lo que motivó su adopción, bajo qué circunstancias lo conoció, etc. Estos hechos, sucedidos fuera de los límites geográficos que Brontë demarca, permanecen en la oscuridad. ¿No sería un hijo natural de Earnshaw, y por eso lo protege y quiere tanto, o más, que a sus hijos legítimos? No hay datos al respecto porque el hecho ocurriría -si es que hubo una relación extra matrimonial y nació un bastardo- fuera de Cumbres. El mismo esquema se repite con Hindley: ignoramos los detalles de su vida cuando se aleja, presuntamente para ir a estudiar, desesperado al no poder tolerar la convivencia con el chico adoptado. ¿Qué hizo en ese lapso de tiempo? Ni idea, Sólo sabremos que llega con su mujer: los estudios -si los hubo- la relación amorosa anterior al matrimonio, la familia de ella, etc. no son mencionados, pertenecen al mundo exterior, por lo tanto, se silencian. O no se registran. Esto contribuye a singularizar el espacio elegido como escenario y atribuirle una importancia crucial porque es allí, sólo allí, en donde pasan las cosas dignas de ser mencionadas. Esta selección crea una atmósfera claustrofóbica con una carga de tensión que enrarece el ambiente y crea suspense. Los tres años que Heathcliff pasa fuera de Cumbres están rodeados de misterio: no sabemos cómo hace para educarse, ni cómo sobrevive económicamente, ni a dónde se refugió. Un buen día aparece, y entonces sí, desde que se sumerge en Cumbres, podemos seguir sus pasos día a día, y notar cómo incrementan sus celos, sentir cuánta rabia anida en su corazón, y constatar con cuánta maldad pretende vengarse. Isabela, desdeñada y aterrada por Heathcliff, huye embarazada. Alejada de Cumbres, desaparece de la narración y se diluye, tanto su historia como la de su descendencia. Partir es una suerte de traición que se castiga con el silencio y el olvido. Cuando muere Isabela, su hermano Edgar va a buscar al hijo que tuvo en el “exilio”: Linton. Desde el instante en que el joven Linton pone los pies en la Granja de los Tordos, se convierte en un nuevo foco de interés para el narrador y será el personaje capaz de precipitar el final. La vida de Lockwood anterior a su presencia como arrendatario de la Granja de los Tordos, es otro misterio. Lo ignoramos todo sobre él. Y también ignoramos lo que hace cuando se va de la Granja unos meses, la figura sigue siendo la misma: fuera del espacio elegido, el mundo del personaje se detiene, no existe. Con este recurso, Emily Brontë consigue maximizar la fuerza de sus personajes, fuerza que resulta potenciada por el entorno, entorno que tiene una dosis de electricidad. Y para agravar la sensación de encierro, los jóvenes de Cumbres y la Granja, terminan casándose entre ellos, ya que no hay nadie más en el horizonte. Al final se produce una relación endogámica: Cati y Harenton son primos. La idea de círculo cerrado es una constante, recordemos la pasión de Catalina por Heathcliff. Ella se mimetiza con su enamorado como si se reconociera en el otro, como si éste fuera un hermano que comparte su misma esencia, su propia sangre. Parecen gemelos y la unión entre ellos es planteada por Catalina como irremediable, un hecho que viene determinado por el destino al cual no puede escapar.

Fabián Requena


Los Miserables
Victor Hugo
Novela (Clásico)
1862


Revisando mi biblioteca una noche de avidez por la lectura, encontré un texto lo bastante grueso, con una portada desgastada y unas hojas amarillentas que habían pasado por mis manos a mediado de los años 70, cuando la lectura comenzó a hacer una necesidad en mi vida. Para aquel entonces, esta labor no tenia tanta profundidad de análisis como ahora, por eso resurge la necesidad de volver a leerla. Hago la relectura de esta obra, la cual me lleva varias noches,  lleno de nostalgia pero con otra visión de madurez ante la vida. Los Miserables, un clásico de literatura europea. Una obra que deja una enseñanza moral, política, social muy necesaria para aplicarla en la vida actual. Es entonces, cuando analizo que todo hombre por más pequeño o grande que sea, lleva un poco de miseria dentro, la cual, en algún momento aflora ante la realidad social.
La obra muestra un excelente estudio de la sociedad en esa época; así como de las pasiones, caracteres y actos que en la misma tienen lugar. Además se nos muestra la pobreza en el siglo XIX y el valor del perdón, conjuntamente con que el rectificarse trae un bienestar y una paz al alma y el amor que se siente por el alrededor. Se menciona la batalla de Waterloo, la cual se desarrolló del 15 al 18 de junio de 1815, nos habla de la pobreza extrema que les tocó vivir a todos los que estaban en sus alrededores, y que el hecho de trabajar juntos unió pensamientos y permitió que afloraran nuevas y mejores ideas.
En éste encontramos los acontecimientos de su época como la Revolución francesa de 1789, el imperio napoleónico, la Restauración con Luis XVIII y Carlos X y la revolución de Julio que transfirió el poder a Luis Felipe de Orleans.
Se encuentra en una sociedad conservadora (muy arraigada a sus culturas y que no quiere admitir ningún cambio a su forma de vida), clasista y muy machista. (Los hombres son rudos y machistas y las mujeres delicadas, esforzadas y seguían órdenes de los hombres). Esto originó pobreza a gran parte de la población (económicamente) y descontento con la burguesía (políticamente). Por lo que se puede observar, la parte realmente importante de la obra, es la gente, el pueblo, que tienen sus bajos momentos, pero también sus momentos de gloria. 
Sugiero a todo aquel buen lector, leer o releer, los clásicos de la literatura europea.

Fabián Requena

"El humano sometido a la necesidad extrema es conducido hasta el límite de sus recursos, y al infortunio para todos los que transitan por este camino.
Trabajo y salario, comida y cobijo, coraje y voluntad, para ellos todo está perdido. La luz del día se funde con la sombra y la oscuridad entra en sus corazones; y en medio de esta oscuridad el hombre se aprovecha de la debilidad de las mujeres y los niños y los fuerza a la ignominia. Luego de esto cabe todo el horror. La desesperación encerrada entre unas endebles paredes da cabida al vicio y al crimen...
Parecen totalmente depravados, corruptos, viles y odiosos; pero es muy raro que aquellos que hayan llegado tan bajo no hayan sido degradados en el proceso, además, llega un punto en que los desafortunados y los infames son agrupados, fusionados en un único mundo fatídico.
Ellos son "Los Miserables", los parias, los desamparados. "
                                     Victor Hugo, Los Miserables


domingo, 13 de octubre de 2013

Película: Mi nombre es KHAN
Año: 2010
Director: Karan Johar
Interpretación: Shahrukh Khan, Kajol, Christopher B. Duncan, Katie A. Keane, Benny Nieves,Parvin Dabas, Arjun Mathur, Mackenzie Firgens, Natasha Marc, Kenton Duty, Tanay Chheda, Zarina Wahab, Sheetal Menon, Jimmy Shergill, Kevin Oestenstad
País: India 
Género: Romance Drama

Rizu Khan es un niño musulmán, que vive en la India con su madre y su hermano menor Zakir. Padece una especie de trastorno que le hace parecer retrasado y ser el foco de las burlas de sus compañeros de colegio. Su madre le protege, cuida y educa, para que de adulto, cuando ella no esté, pueda valerse por sí mismo. El niño crece y, al quedarse solo, se marcha de su país para vivir con su hermano en América, donde éste ha prosperado social y económicamente. Su cuñada, psicóloga, le diagnostica síndrome de Asperger, y ambos le instalan en su casa y en su vida, aceptándole con cariño y proporcionándole un empleo en su empresa de cosméticos. Como agente comercial conoce a Mandira, una hermosa joven, divorciada y con un hijo, que regenta un salón de belleza en la ciudad. Cautivado por sus encantos, consigue, con obstinación, casarse con ella, ante el rechazo de su hermano que no acepta la boda con una mujer hindú. Se instalan en un barrio rico de la ciudad, plenamente aceptados por la comunidad, donde abren un nuevo negocio y consiguen ser una familia feliz. Los atentados del 11 S en Nueva York cambian sus vidas para siempre. A partir de ese momento, empiezan a ser rechazados por sus vecinos y clientes primero, y después, por sus amigos. Una ola de xenofobia contra los musulmanes se desarrolla en todo el país, y uno de los que lo sufre, con fatídicas consecuencias, es su hijo. Ése será el detonante del rechazo de Mandira, que culpará a su marido de la tragedia. A partir de ese momento, Rizvan recorre todo el país con la intención de confesar su inocencia al presidente de la nación. Detenido en el aeropuerto por conducta sospechosa, a causa de su enfermedad, y, posteriormente, liberado, continúa su viaje escribiendo en un diario lo que siente, ayudando en el camino a cuantos puede, y no cejando en su empeño, a pesar de los obstáculos que encuentra, de encontrarse con el presidente Obama y transmitirle, finalmente, su mensaje: “Mi nombre es Khan y no soy terrorista”. 
El síndrome de Asperger, denominado así en honor al psiquiatra y pediatra austríaco Hans Asperger, es un trastorno (autista) del desarrollo, que dificulta la relación social y emocional del individuo con otras personas debido a su falta de empatía, pero no afecta a su capacidad cognitiva. Muchos de los síntomas que padecen los afectados se ven reflejados en el protagonista: 
- In
terpreta literalmente el sentido figurado de algunas expresiones. Cuando de niño le dicen que debe “matar el tiempo”, no entiende nada, y es su madre quien intenta explicárselo; o cuando Mandira dice “¡Me voy a suicidar!” como una forma de hablar, cree que se va a matar de verdad. Luego, ella utiliza esta frase como recurso para conseguir lo que quiere de él. El periplo para hablar con el presidente es también fruto de una interpretación literal de las palabras de su mujer cuando le echa de su lado.
– Tiene una sensibilidad exagerada al tacto. No le gusta que le toquen, nunca da la mano a las personas para saludarlas, no le agrada que Mandira le abrace tanto.
– Manifiesta torpeza al caminar y en la forma de moverse, dándole un aspecto de retrasado.
– Es muy sensible a los ruidos fuertes y a ciertos colores. El pitido del tranvía le desorienta y le paraliza, estando a punto de atropellarlo, y no soporta el amarillo.
– Es metódico en sus acciones, repetitivo en sus movimientos y en su forma de hablar, sobre todo en momentos de desorientación y excitación.– Se conduce con testarudez e insistencia cuando quiere algo, por ejemplo, cuando le pide a Mandira que se case con él de forma reiterativa, hasta que lo consigue.
– Tiene memoria fotográfica, y es prodigioso recordando datos. Resuelve visualmente una sopa de letras gigante, conoce la historia de San Francisco, le explica científicamente porqué son buenos los cosméticos que vende…
– No reacciona emocionalmente ante las emociones de los demás. No puede llorar cuando su madre sufre, ni ante la muerte de su hijo, ni cuando su mujer le echa de su vida.
– No sabe ser hipócrita, se expresa siempre con sinceridad y objetividad, como en la reunión con los vecinos cuando le preguntan si le gusta la cena, no tiene reparos en exponer lo malo que está el pollo que le han servido.
– Se expresa mejor escribiendo que hablando, su Diario se convertirá en la voz de sus sentimientos, de lo que no puede decir.

Fabián Requena










































sábado, 5 de octubre de 2013

Película: Perfect Sense
Año: 2011
Director: David Mackenzie
Interpretación: Ewan McGregor, Eva Green, Connie Nielsen, Ewen Bremner, Stephen Dillane, Denis Lawson
País: Reino Unido 
Género: Drama. Romance. Ciencia ficción | Drama romántico.Enfermedad. Discapacidad. Pandemias

“Perfect Sense” nos narra una extraña epidemia que provoca que la humanidad, en total sincronía, vaya perdiendo, una a una, sus capacidades sensoriales. La vista, el gusto, el oído… todo va desapareciendo, poniendo a prueba la capacidad de adaptación de cada hombre y mujer, en un mundo que cambia al ritmo mismo de la epidemia. En tal torbellino los dos personajes protagonistas entran en contacto. Él, Michael (un chef) y ella, Susan (Eva Green), una científica que investiga el virus en cuestión , están condenados a enamorarse en una época en la que todo es pérdida…
La cuidadosa elección de los prismas desde los que se narra la historia, por un lado la analítica y fría ciencia y por otro la ductilidad del restaurante donde Michael trabaja, que trata de adaptarse a un nuevo mundo cada vez que sus clientes pierden un sentido, tejen un hilo argumental aderezado con una historia de amor imposible en un mundo imposible donde lo factible no está fuera de lugar cuando la voluntad está más allá de lo físico y empírico.
El elenco protagonista, tanto McGregor como Green, así como la galería de secundarios (destacando a Stephen Dillane y Connie Nielsen, entre otros) están más que correctos y saben transmitir, al servicio del guión, el drama que viven en esta espiral de pérdida y llegar hasta la audiencia empatizando con su desgracia.
La película puede sentirse austera, puede sentirse sombría, pero los recursos elegidos para transmitir el camino a la nada son, además de sutiles, altamente efectivos, originales y atractivos, hipnóticos incluso convirtiendo ese apocalipsis no sólo en una experiencia sensorial para sus protagonistas, sino para todos aquellos que visitan su historia en las salas de cine.
El olfato. Dicen que de todos los sentidos es el que mejor nos conecta con la memoria y el pasado. Yo creo que nos conecta más con el futuro. Cuando decimos que fulano tiene olfato para los negocios, no quiere decir que recuerda los que ha hecho, sino que logra olerse los que andarán bien o para tomar de las dos acepciones: que sabe aplicar las experiencias pasadas al porvenir.
El problema con el olfato es que suele ser muy individualista, pues llevar a cuestas nuestra propia fuente de referencias nos hace jueces muy egoístas. Nótese la actitud agresiva ante las flatulencias ajenas y esa generosa comprensión ante las propias, que va desde la serena indiferencia hasta el orgulloso espanto.
Una persona de buen olfato sabe leer lo que se esconde, las verdaderas causas y efectos que concurren al realizar algo, pero siendo tan profundo el origen de sus juicios no le resulta fácil compartirlos.
Este potencial explica esa primera crisis solitaria de melancolía y de nostalgia. Los ciudadanos de Glasgow lloran porque ya no logran relacionar su pasado con su futuro, pero no saben como expresar esta pérdida punzante y creciente.
El gusto. Es el más social de los sentidos y, quizás, el origen de toda cultura y conocimiento. Para el hombre primitivo era fundamental descubrir qué podía comer y qué no. Por eso “saber” y “sabor” tienen la misma raíz etimológica. El gusto ocupa en la memoria un lugar especial: desconfía de la validez de lo ausente, sabe que no hay sustituto para lo antes saboreado y aguarda paciente por la reaparición del hecho real, del verdadero sabor. Por eso es que en las primeras exploraciones amorosas este músculo tan reticente se encarga de dar el visto bueno, de revisar la compatibilidad térmica y química mediante un beso.
Otra característica importante del gusto es su curiosa participación en lo visual, al punto que decimos de quien sabe elegir lo apropiado que tiene “buen gusto”, como si la lengua, aún desde lejos, pudiera opinar sin llegar a lamer. Podemos suponer entonces que el gusto es quien elige, y elegir es el verbo fundamental de la elegancia.
Esto explica que la pérdida del gusto esté unida a la pérdida de la capacidad de discernir, y se desate esa hambre incontrolable y desordenada que no hay manera de saciar. Entre nosotros, elegir ha dejado de ser una manera de alimentarse.
El oído. Es ambiguo y difuso, pues suele lidiar con hechos esféricos. Cuando escuchamos música, el hecho auditivo por excelencia, la melodía parece provenir de todas partes; incluso, a veces, de nuestro interior.
Para Goethe la arquitectura era música congelada, ahora nos ha dado por descongelarla, como en ese capítulo del Cuarto Libro de Gargantúa y Pantagruel, cuando navegando entre glaciares se escuchan gritos y exclamaciones de una batalla librada un año antes, que ahora comienzan a sonar gracias al deshielo. Tomad, tomad, dijo Pantagruel, vedlas aquí que no están todavía descongeladas. Entonces nos lanzó a la cubierta puñados de palabras heladas, y parecían cuentas perladas de distintos colores que al calentarlas con nuestras manos se fundían como nieve, y las oíamos realmente.
Epicteto, el estoico, dijo que “Dios le dio al hombre dos orejas y una boca, para que oiga el doble de lo que habla”. La ira comienza a nacer cuando se exacerba el afán de hablar el doble de lo que se escucha y somos incapaces de dialogar los unos con los otros.
La vista. Es el sentido más promiscuo y engañoso. Suele ser la última ventana del cuerpo en cerrarse y, aún en sueños, puede predominar entreabierta. Esta misma condición incesante hace a este sentido perezoso, indolente y fácil de complacer. Pero también puede ser el más trágico. Buñuel decía que los ciegos y los sordos se odiaban, pues vivían compitiendo a ver quién era más hábil y más desgraciado. Creo que los ciegos llevan la ventaja en ambos reglones. Un Borges o un Homero sordos no tendrían la misma prestancia, superior aislamiento y distante santidad.
La vista es tan delicada y exigente que se han inventado serísimos términos para definir sus fallas: presbicia, astigmatismo, miopía, y hasta “cataratas”, un término fuera de proporción con el mínimo territorio de una pupila. En cambio desconozco los nombres científicos de una sordera a medias.
Lo que no logro entender –sólo lo intuyo y lo siento– es por qué la ceguera viene precedida de esa epidemia de amorosa comprensión. Recuerdo ahora una frase sobre nuestra situación política: “Esto no tiene solución sino desenlace”, y me lleno de temor ante la posibilidad, cada vez menos absurda, de llegar juntos a una fraternal y definitiva ceguera.
El tacto. Es tan amplio y superficial que suele pasar desapercibido. El chef y la doctora de Glasgow no llegan a perder este sentido, y probablemente logren ser felices en un reino oscuro y silente. No en balde hemos visto tantas veces en la vida y en las películas, que los amantes cierren los ojos como una manera de disfrutar más. De hecho tuve una novia desconcertante empeñada en chequear que yo no los abriera mientras la besaba.
En un listado de cuatro tipos de percepción táctil, encuentro dos modalidades que me sorprenden. Me esperaba la “termocepción”, percepción del calor o de su ausencia, y la “nocicepción”, percepción del dolor, pero no la “propiocepción”, percepción de nuestro propio cuerpo (he tenido esta grata sensación sólo las pocas veces que hago algo de ejercicio y una serie de suaves cosquilleos acompañan el recorrido de la sangre por mis brazos y piernas), ni la “equilibriocepción”, o sensación de equilibrio. Esta utilísima percepción se relaciona con el oído interno y nos permite advertir los tres ejes del espacio: arriba o abajo, izquierda o derecha, adelante o hacia atrás.
Supongo que tanto la conciencia de nuestro propio cuerpo como la de su ubicación en el espacio y el tiempo tendrán bastante relevancia en el análisis de la fuerte pérdida de sentidos que ha cundido en nuestro país a través de un enjambre de epidemias.
Al final de la película podemos darnos cuenta que detrás del sentido del tacto se enmascaran todos los demás sentidos, que afloran cuando una boca amada besa a otra boca cerrando los ojos. 

Fabián Requena






sábado, 31 de agosto de 2013

Película: El diario de Noah
Año: 2004
Director: Nick Cassavetes.
Interpretación: Ryan Gosling (Noa Calhoun), Rachel McAdams (Allie Hamilton), James Garner (Duke), Gena Rowlands (Allie Calhoun), James Marsden (Lon), Kevin Connolly (Fin), David Thornton (John Hamilton), Jamie Anne Brown (Martha Shaw), Heather Wahlquist (Sara Tuffington), Sam Shepard (Frank Calhoun), Joan Allen (Anne Hamilton).
País: Estados Unidos
Género: Drama Romance

En una residencia de ancianos, un hombre lee a una mujer una historia de amor escrita en su viejo cuaderno de notas. Es la historia de Noah Calhoun y Allie Nelson, dos jóvenes adolescentes de Carolina del Norte que, a pesar de vivir en dos ambientes sociales muy diferentes, se enamoraron profundamente y pasaron juntos un verano inolvidable, antes de ser separados, primero por sus padres, y más tarde por la guerra. Cuando Allie Hamilton es todaví¬a una adolescente va a pasar el verano con su familia a la ciudad costera de Seabrook, en Carolina del Norte. Estamos en los años 40. Allí¬ Allie conocerí a Noa Calhoun, un chico local del que se enamora apasionadamente. En este verano que marcará sus vidas, los dos juran amarse para siempre, y creen que están destinados a vivir siempre juntos aunque ella sea de una familia adinerada y él un pobre trabajador de fábrica. Pero ciertas circunstancias, como el estallido de la Segunda Guerra Mundial, separan a Allie y Noa, aunque ambos mantienen vivos en sus corazones el recuerdo del otro. Años después, Noa regresa de la guerra y Allie, aunque también se encuentra en Seabrook, está comprometida con Lon, un rico soldado al que conoció mientras hací¬a trabajos voluntarios en un hospital militar. Allie ha salido irrevocablemente de la vida de Noa pero no de su corazón.
Décadas después, un hombre (James Garner) lee una vieja y descolorida libreta a una mujer (Gena Rowlands) a la que visita regularmente en la residencia de ancianos. Aunque sus recuerdos se han desvanecido, le fascina la emotiva historia de Allie y Noah y durante unos momentos es capaz de revivir la época apasionada y turbulenta en la que juraron pasar el resto de su vida juntos.
Una obra que maneja el verdadero concepto del amor. 

Fabián Requena






















sábado, 3 de agosto de 2013

Libro: Cómo llegó la Noche. Huber Matos
Autobiografía, memorias.
2002


El triunfo de la Revolución cubana culminó en 1959 con la entrada en La Habana de la guerrilla victoriosa. Tres comandantes encabezaban la marcha: Fidel Castro, flanqueado por Camilo Cienfuegos y Huber Matos. Nueve meses más tarde, este último caía en desgracia y, tras un juicio sumario, era condenado a veinte años de cárcel, que cumplió íntegramente. Cómo llegó la noche, de un «indiscutible valor testimonial» ha obtenido el XIV Premio Comillas de biografía, autobiografía y memorias. fue un testigo privilegiado de uno de los acontecimientos más controvertidos y mitificados del siglo xx, cuya voz disidente quedó injustamente silenciada. Muerto Cienfuegos en un accidente de aviación nunca esclarecido, de la célebre fotografía triunfal sólo Castro queda en la isla, en el poder desde hace más de cincuenta años. 
Es triste que para aquellas personas que de una u otra forma estuvimos enamorados de esa revolución cubana (cantos de sirena), hoy vemos como un pensamiento hegemoníco, con una sola vertiente política basada en un mal llamado marxismo, ha logrado someter a los cubanos por mas de 50 años en esa miseria ideológica sin brindar ninguna otra oportunidad a sus habitantes. Todo aquel que esta en desacuerdo es llamado disidente o si se escapa de forma "ilegal" a otro país es llamado gusano, mientras que los años pasan y los gobiernos pasan de hermano a hermano, de la forma mas nepotica, sin elecciones populares y hablan de derechos humanos, de libertades, de democracia. Que burla. 
Sugiero leer este libro con mucho tino, y sea usted el juez de ese gobierno "tan democrático", que mantiene a Cuba como la isla fascinante del Caribe.
Excelente texto.

Fabián Requena







sábado, 27 de julio de 2013

Película: P.D. Te amo
Año: 2007
Director: Richard LaGravenese
Interpretación: Hilary Swank, Gerard Butler, Lisa Kudrow, James Marsters, Kathy Bates.
País: Estados Unidos 
Género: Drama

Holly Kennedy (Hilary Swank) es una bella e inteligente mujer casada con el amor de su vida, un apasionado, divertido e impetuoso irlandés llamado Gerry (Gerard Butler). Por todo ello, cuando una enfermedad acaba con la vida de Gerry también destroza la de Holly. El único que podía ayudarla se ha ido para siempre. Nadie conocía a Holly mejor que Gerry, así que él dejó ideado un plan de futuro para ella.
Antes de morir, Gerry le escribió a Holly una serie de cartas que la guiarían, no sólo en su duelo sino también en un viaje de redescubrimiento de sí misma. El primer mensaje llega el día del 30º cumpleaños de Holly en forma de pastel y, para su asombro, una cinta grabada con un mensaje de voz de Gerry, quien le ordena que salga a la calle a “celebrarse a sí misma”. Durante las semanas y meses siguientes recibirá más cartas de Gerry por las vías más sorprendentes, cada una de ellas con una nueva aventura para Holly, y todas terminadas de la misma forma: Posdata: te amo. 
La madre de Holly (Kathy Bates) y sus mejores amigas, Denise (Lisa Kudrow) y Sharon (Gina Gershon), comienzan a preocuparse al ver que las cartas de Gerry mantienen a Holly anclada en el pasado. Sin embargo, lo que realmente hace cada misiva es empujarla a un nuevo futuro.
Con las palabras de Gerry como guía, Holly se embarca en un sensible, excitante y a menudo hilarante viaje de redescubrimiento, en una historia sobre el matrimonio, la amistad y la fuerza que puede llegar a tener un amor, hasta el punto de convertir la finalidad de la muerte en el comienzo de una nueva vida.
Con esta película se demuestra que los amores en la vida pueden ser eternos si hemos vivido una relación con plenitud. La vida es una constante evolución, con los mismos actores, en diferentes épocas, con diferentes nombres, pero con una misma finalidad, el amor.

Fabián Requena